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El sistema económico que prevalecerá en nuestro país continuará basándose en la propiedad
socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, donde
deberá regir el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad a
cada cual según su trabajo”.
La política económica en la nueva etapa se corresponderá con el principio de que sólo
el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución,
y que en la actualización del modelo económico primará la planificación y no el mercado. La
planificación centralizada de la economía y el control sistemático que el Estado, el Gobierno y
sus instituciones deben ejercer, serán garantía del funcionamiento eficiente de los sistemas.
Estos principios deben ser armonizados con más independencia de las empresas
estatales y con el desarrollo de formas de gestión no estatal en la producción y los servicios,
para lograr una mayor liberación de las fuerzas productivas, incrementar los niveles
de producción y elevar el nivel de vida de la población.
En este contexto, será necesario fomentar la cultura económica de toda la población
y adquiere particular importancia lograr la preparación requerida de los cuadros, así
como la necesidad de preservar la ética, lo que junto al sentido del deber y a la sensibilidad
revolucionaria, deberán ser determinantes en su comportamiento cotidiano.
En la política económica que se propone está presente que el socialismo significa
igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo.
El trabajo es a la vez un derecho y un deber, motivo de realización personal para
cada ciudadano, y deberá ser remunerado conforme a su cantidad y calidad.
A partir de las actuales condiciones y del escenario internacional previsible, la política
económica se dirige a enfrentar los problemas de la economía transitando por dos
tipos de soluciones, que requieren congruencia entre sí:
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Soluciones a corto plazo, encaminadas a eliminar el déficit de la balanza de pagos,
que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones y,
a su vez, den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia
económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, y creen las necesarias
condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una
etapa superior del desarrollo. |
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Soluciones del desarrollo sostenible, a más largo plazo, que conduzcan a una autosuficiencia
alimentaria y energética altas, un uso eficiente del potencial humano,
una elevada competitividad en las producciones tradicionales, así como el desarrollo
de nuevas producciones de bienes y servicios de alto valor agregado. |
La actualización del modelo económico y la implementación de las medidas asociadas
se realizarán ratificando el principio de que en la sociedad socialista cubana nadie
quedará desprotegido.
En función de todo lo anterior, se han definido los lineamientos en cada una de las
esferas que conforman la política económica y social.
Los Lineamientos de la Política Económica y Social son la expresión de la voluntad
del pueblo, contenida en la política del Partido, el Estado y el Gobierno de la República
de Cuba, de actualizar el modelo económico cubano con el objetivo de garantizar la continuidad
e irreversibilidad del socialismo, el desarrollo económico del país y la elevación
del nivel de vida de la población, conjugado con la necesaria formación de valores éticos
y políticos de nuestros ciudadanos.
Para elaborarlos, se han tenido en cuenta las experiencias pasadas, la evolución
y proyección del escenario económico y político mundial, así como la situación de la
economía cubana en dicho contexto, todo ello avalado por los resultados de las proyecciones
efectuadas a mediano plazo. |